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Feb. 12th, 2013 12:08 am|
LYSANDRA HOWLETT
Ex prefecta de Hufflepuff. Egresada el 2008. Actual secretaria del señor Eldridge. | |
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Información General
Nombre: Lysandra Howlett
Fecha de nacimiento: 11/07/89 Lugar de nacimiento: Oxford, Inglaterra Lugar de residencia: Oxford, Inglaterra Altura: 1,68 m Color de ojos: Miel Tez: Pálida Color de cabello: Castaño Varita: Roble, 32 Cms, pelo de unicornio Sangre: Pura Ocupación: Secretaria.
RELACIONES:
Chris Bailey: Bailey es su mejor amigo (tal vez, el único también). Se conocen desde los 11 años, ya que entraron juntos a Hogwarts; ella a Hufflepuff mientras que él, a Ravenclaw. En quinto año recibieron ambos sus plaquitas y entonces ahí empezaron a hacerse más cercanos, entre rondas de vigilancia y libros. Lo quiere montones y desearía estar estudiando con el en lugar de trabajando.Drew Eldridge: Fue su compañero durante sus años en Hogwarts, un muchacho de Slytherin demasiado cool para ser amigo de una nerd como ella. Aunque podía describirlo como un tipo desgraciado y creído, está enamorado de él desde que aprendió que los niños le gustaban. Shanna Barcloy: Otra serpiente de su generación en Hogwarts, aunque no tiene ni un poquito de amor por ella. Es hermosa, confiada, sexy y cercana a Drew; la amenaza más grande para el ego de Lysandra. Le teme más que a la muerte. |
APARIENCIA
Su trabajo le exige tener buena presencia y ella lo cumple a rajatabla. Suele utilizar conjuntos de ropa de magos con tonos apagados pero elegantes, adornados con alguna joya que la haga lucir menos severa. Como no se siente cómoda en ropa que no sea apropiada para la oficina, utiliza la misma ropa los fines de semana. Lleva el cabello suelto a menos que estorbe mucho. Largo hasta la mitad de la espalda y con leves ondas que son naturales. Se maquilla a diario con una rutina poco creativa: labios rojos, delineador, un hechizo para disimular las ojeras y sanseacabó. Tal vez le vendría bien que alguien le enseñe a trabajar su rostro mejor. Aunque, de todas maneras, no sería suficiente para hacerla sentirse cómoda en su piel. Con sus libras de más, bastante distribuidas en su busto, siente que llama la atención equivocada y suele encorvarse para que no se note tanto.
PERSONALIDAD
Lysandra tiene un gran sentido del deber y sólo eso la mantiene aceptando órdenes de su jefe, ya que por lo general prefiere darlas ella. Sabe que le pagan por hacer lo que el señor Eldridge necesite para su puesto (incluso, mandados familiares) y que tiene que cuidar su empleo. No se trata de estar de acuerdo con quien da las órdenes, el ministro o la tía de Merlín; se trata de conocer el lugar que uno ocupa. Por eso mismo, los insubordinados e irrespetuosos le molestan tanto como una verruga en la nariz.A pesar de que su trabajo no le agrade, se esfuerza y trata de dar lo mejor de sí. Aunque sabe que es casi lo mismo hacer lo mínimo y necesario, el esfuerzo extra la da las esperanzas de que sean las cosas más amenas, estando ocupada en lo que tiene que hacer. Por suerte, su jefe ha notado su empeño y la tiene en buena estima. Es correcta y educada, seria a primera impresión y fría. Sin embargo, es parte de una coraza para que no se vea su autoestima pegada al piso. No se siente cómoda con su imagen, con su futuro, con su capacidad de oponerse a su padre y estudiar historia tal y como quiere. Se siente mal por haber llegado a su edad sin haber besado a un muchacho y cree que sus mejores años se acabaron con Hogwarts.
GUSTOS
No es fanática del quidditch, pero desde que Eldridge entró al equipo de las Avispas, se ha convertido en una ferviente seguidora, bien enterada de la actualidad del deporte y, sobre todo, de las notas que sale acerca del nuevo bateador.Suele buscar la compañía en libros más que en personas y le cuesta aceptar que se siente solitaria, que la compañía de alguien le vendría bien. Ama leer novelas históricas, libros de historia y algún que otro best-seller de romance. Le gusta mucho comer, y de hecho la comida es buena compañera también. Prefiere las cosas dulces por sobre las saladas y se asegura de tener consigo algo de chocolate a toda hora, por las dudas que le haga falta.
FAMILIA
Lysandra es la hija única del matrimonio Howlett, dos sangre pura conservadores y con empleos absorbentes. Melissa Howlett es una ex Ravenclaw que enseña leyes mágicas en la Academia y está muy metida en la organización de los cursos. Está sumamente en desacuerdo con las medidas de Ramsey, pero se calla por su propio bien. Con su hija tiene una relación distante, de charlas casuales cuando se cruzan para desayunar. Cletus Howlett trabaja en el Ministerio, en el departamento de Seguidad Mágica como administrativo. Cree que las ganas de estudiar Historia de la Magia de su hija son absurdas, ya que se va a morir de hambre con eso y no le ve pasta de docente. Él fue quien le consiguió el empleo con acomodo y espera que logre mantenerlo. Apenas si sabe de qué color son los ojos de su hija.
Historia
Criada por su madre cuando tenía tiempo o dejada a solas con libros, la pequeña Lys llegó tímida y ya bastante nerd a Hogwarts. No tuvo muchos amigos nunca, ni tampoco supo llevarse bien con sus compañeras de cuarto: las chicas la intimidaban un poco, tan femeninas, charlatanas y resueltas. Su quinto año fue el pico en Hogwarts, con su padre orgulloso de ella y la gran amistad con Chris cada vez más fuerte. Sin embargo, con los años, no logró su placa de Premio Anual y su padre, decepcionado, parecía olvidar sus excelentes calificaciones. El egreso no le dio mucho tiempo: su padre la esperaba ya con un puesto menor en el ministerio ya que no la dejaría estudiar Historia de la Magia y vivir bajo su techo. Si quería estudiar leyes, o para ser auror, o sanadora, podría hacerlo... pero no toleraría que su única hija gastara su tiempo en algo sin futuro. Al año de estar en un puesto con atención al público y lechuzas que enviar, papeles que recoger de otros departamentos y tazas de té que repartir entre sus superiores, recibió la oportunidad de cubrir el puesto de secretaria de Eldridge. Ahí empezó a atender al público, enviar lechuzas, buscar papeles y tazas de té para su jefe, inventarle excusas cuando no quería hablar con colegas, hacerse responsable de sus reuniones, documentar todo, recordarle el cumpleaños de su esposa e hijos, comprarle regalos a cada uno, memorizar sus comidas favoritas y traerle las secciones de El Profeta que le interesaban, nada más. |
